Los 7 errores más cometidos por los empresarios

Falta de adaptación al cambio

Muchos empresarios o emprendedores lanzan un producto, una solución, un servicio que satisface una necesidad o da una solución a un segmento de su mercado. Y lo hacen muy bien… por un tiempo.

Pero los mercados cambian. Las necesidades del cliente cambian. Las soluciones técnicas cambian. Este cambio es aún más frecuente si trabajas en la web o en las nuevas tecnologías.

Consejo: siempre mantente atento a tu mercado. La inteligencia competitiva, la vigilancia tecnológica, las encuestas a tus prospectos y clientes deben ser parte de sus tareas habituales.

Subestimar la importancia de la cultura corporativa.


Muchos empresarios creen que crear un gran producto que resuelva un problema real es suficiente para tener éxito.
Para una minoría – los que pueden fabricar y distribuir su producto o servicio por su cuenta – esto es una realidad.

Pero para todos los demás… Cuando necesitas contratar para crecer, también necesitas pasar tiempo definiendo una cultura corporativa.

Consejo: si no estás convencido de la importancia de la cultura, lea «La Compañía de la Felicidad» de Tony Hsieh.
El fundador de Zappos, que fue vendido por mil millones de dólares a Amazon, considera que la cultura corporativa que creó es el factor principal del éxito de su empresa.

Trabajar demasiado, no pensar lo suficiente


Hay una especie de código de honor entre los emprendedores o empresarios. Una de estas reglas tácitas dice que el empresario debe acumular frenéticamente horas de trabajo para cumplir su misión.
Seamos realistas, eso no es falso. Especialmente en los primeros años de negocio, no hay sustituto para el trabajo duro a la hora de desarrollar su negocio.

Sin embargo, las mejores ideas nos llegan cuando NO estamos trabajando. Estas ideas que salvan vidas, estas soluciones tan esperadas, aparecen a menudo durante un descanso. Es cuando nos tomamos un tiempo para descansar y reflexionar donde la lucidez y la creatividad llegan.

Consejo: en vez de concentrarte en el número de horas que hace, toma distancia y toma tiempo para pensar.
Pasa un poco de tiempo cada día pensando, analizando para permitir que tus mejores ideas salgan, en lugar de ahogarlas en un frenesí de actividad.

Demasiada confianza en la fuerza de voluntad y la disciplina

En su inicio, una pequeña empresa casi siempre es impulsada por la voluntad inquebrantable de su(s) líder(es).
Mientras todas las tareas sean manejables por este individuo o pequeño equipo, el negocio sigue creciendo.
Pero inevitablemente, llega un momento en el que el fundador se ve abrumado por el flujo de actividad.

Así que para que tu empresa alcance tu potencial, tendrás que basarte en procesos claros y sistemáticos,… y que puedan ser ejecutados por otros.

Consejo: cuando llegues a ese momento crítico en el que tu voluntad por sí sola ya no sea suficiente para impulsar tu empresa, ¡es hora de pensar seriamente en tu empresa en términos de procesos y equipo!

Estar sólo en modo «defensivo»


Cuando un empresario lanza su empresa, está lleno de sana agresividad, intenta cosas nuevas, innova, crea..
Pero cuando su estrategia finalmente da resultados, a menudo se produce un fenómeno curioso : el empresario tiende a ponerse en «modo defensivo». Su deseo de conquista y progreso se transforma en una necesidad de mantener su situacion actual para preservar sus ganancias.

En lugar de seguir aspirando a la victoria, a innovar, a arriesgarse y a sorprender a su mercado, se centra (¡demasiado!) en sus victorias pasadas. Y esa es una gran manera de terminar arruinando tu negocio.

Consejo: «Conservar lo que tengo» no es un objetivo estratégico saludable para una empresa. Por supuesto, preservar lo que has construido es esencial… Mientras esta mentalidad no te haga perder nuevas oportunidades y las cualidades que te llevaron a tus primeros éxitos.
En resumen, mantener un ojo en el pasado pero avanzar…

Querer controlar y dominar todo

A la mayoría de los empresarios les cuesta mucho «aflojar las riendas».
Problema: cuando quieres mantener el control de todo tu negocio, limitas el crecimiento de tu empresa.
Queriendo controlar todo «tapas» tu empresa limitándola a lo que puedes controlar, reduciéndola a tus ideas, a tu capacidad de crear e implementar proyectos. Además, este comportamiento desmotiva a tu equipo.

Consejo: no dudes en delegar. Aunque te asuste y te saque de tu zona de confort. Contratar a empleados o proveedores con talento, darles objetivos claros y darles la suficiente libertad para expresar sus talentos.

Concéntrese en las horas de trabajo en lugar de los resultados

Contar obsesivamente sus horas trabajadas y las de sus empleados en lugar de centrarse en los resultados es un error que cometen muchos empresarios.

Consejo: una forma mucho más eficiente de dirigir su negocio es ser más flexible con sus empleados… ¡y con vos mismo! Pasar 10 horas en la oficina todos los días es inútil si no se obtienen los resultados.
En vez de eso, necesitas concentrarte en los resultados : dar a tu equipo objetivos claros y motivadores y una fecha límite.

Fuente : https://www.maboitecartonne.com/les-7-erreurs-fatales-du-chef-dentreprise

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