Mentalidad de Corto Plazo: El mayor enemigo del Emprendimiento - 12/03/2019

 

La Mentalidad de Corto Plazo es nuestro mayor obstáculo: descubre el por qué y aprende cómo hacer para emprender mejor.

 

 

 

 

Todo Emprendimiento, para ser exitoso, debe desarrollarse con el Tiempo actuando a favor de los intereses básicos del proyecto, nunca en contra.

Aparte de la idea, la visión, la decisión de actuar y el empeño, la administración apropiada del Tiempo es el factor más importante para el éxito de un Emprendimiento.

Esto aplica no solo en negocios, sino también en todos los Emprendimientos que se desarrollan a nivel personal, porque finalmente Emprender es un verbo que explica “acciones” que se llevan adelante.

El hecho de considerar el Tiempo como factor vital deriva de una situación elemental: todo Emprendimiento es siempre un Inicio, el comienzo de algo, y como tal no puede prosperar con la presión de resultados que apenas se están empezando a construir.

El Emprendimiento tiene un proceso de evolución similar al de los humanos: nace, en un principio es muy frágil y dependiente, luego crece, madura y se consolida.

Y así como los padres de una criatura recién nacida no pueden esperar que camine, hable y se desenvuelva con soltura, el Emprendedor no puede acelerar ciclos naturales en la evolución del emprendimiento.

Ahora bien, el ejemplo del bebé es fácil de entender porque es algo natural y así la aceptan los padres, pero en el Emprendimiento todo es más complejo.

Al Emprendedor se le pide decisión, perseverancia, optimismo e incluso paciencia, pero poco se le dice sobre algo fundamental: la ACEPTACIÓN.

Es necesario Aceptar con tranquilidad la existencia de un CICLO que determina el desarrollo del Emprendimiento, uno que en poco difiere de la evolución de los humanos.

Aceptar la existencia de este ciclo es aún es más importante que la determinación, perseverancia, optimismo o  paciencia del Emprendedor.

 

Se debe tener efectivamente determinación para emprender, pero esto en el marco de Aceptar la existencia del ciclo. Se precisa, por supuesto, perseverancia y paciencia, pero estas virtudes solo tienen valor en tanto quede aceptada la existencia de un periodo natural de evolución del Emprendimiento.

 

Hay circunstancias y particularidades en cada Emprendimiento, pero el ciclo de evolución natural está siempre allí. Existirán casos en que el desarrollo sea fácil por algún motivo o las cosas sean más sencillas de lo esperado, pero el ciclo permanece sin cambio, como si fuese un teatro en donde se llevan a cabo obras y presentaciones.

Para entender esto de manera práctica, podemos pensarlo como si fuese un partido de fútbol:

Hay jugadores, una cancha, hinchas, reglas específicas y durante 90 minutos pasan muchísimas cosas.

Los jugadores tienen la capacidad de condicionar lo que pasa en un partido de acuerdo a su actuación, pero deben hacerlo a lo largo de los 90 minutos que dura el juego. La consciencia de éste tiempo es un factor neutro, un elemento que simplemente está allí.

Aunque a un equipo de fútbol le vaya bien en el inicio del partido, tiene que cuidar ese resultado durante tdodo el tiempo que dura el partido.

Al darle vida a su proyecto, el emprendedor participa “del partido”. También está obligado a considerar el ciclo de desarrollo del emprendimiento más allá de cualquier eventualidad.


 

Todo emprendimiento necesita desarrollarse en un ambiente similar al que le dan los padres a un recién nacido. La asistencia inicial es indispensable y hasta puede ser agobiante.

 

Este concepto (por lógico que parezca), confronta con muchos rasgos culturales de la sociedad actual. La actividad emprendedora se inscribe en la realidad social, y ésta se caracteriza cada vez más por su percepción “cortoplacista” de las cosas, por la búsqueda ansiosa de retribución inmediata.

Una cultura del “tip y del clip”.

Todo es  (en teoría), mucho más rápido y fácil hoy. Un par de teclas resuelven cualquier duda, una pantalla en la palma de la mano proporciona información inmediata de lo que está pasando en los rincones más remotos del planeta, la comunicación interpersonal es instantánea.

Y las personas tienden a pensar, entonces, que todos los procesos deben tener el mismo carácter.

Esta mentalidad de corto plazo es el principal enemigo de los emprendimientos. La idea de la retribución inmediata anula la perspectiva y el porvenir de los mejores proyectos. El emprendedor que se involucra en esta lógica hace lo mismo que haría un jugador de futbol midiendo su rendimiento por eventos e ignorando que el partido dura 90 minutos.

No se trata de paciencia o de necesidad de perseverar, es básicamente una cuestión de entendimiento. Existen procesos que demandan tiempo de forma natural. Un embarazo dura entre 7 y 9 meses,  simple y llanamente.

En los emprendimientos, a diferencia de partidos de fútbol o embarazos, no existe un tiempo definido, pero hay un proceso en el que éste juega un papel determinante:

  • Ningún emprendimiento tiene historia, y en éste sentido no existen bases sólidas sobre las que pueda proyectarse el desenvolvimiento futuro. Se trata básicamente de ajustarse a las expectativas del proyecto y dejar que el tiempo haga su parte.
  • No existe una cartera consolidada de clientes, ella se encuentra en plena construcción, por lo tanto no hay fundamento que sostenga los presupuestos.
  • Es posible que las personas involucradas tengan mucha experiencia en lo que hacen, pero el emprendimiento en sí mismo carece de ella, por lo tanto las probabilidades de cometer errores son altas.
  • El emprendimiento depende de inversiones que hagan los socios o dueños. El flujo de caja necesita tiempo para consolidarse y sostener la estructura de gastos.
  • El equipo de trabajo suele ser pequeño.
  • La acción de los competidores pone en riesgo la existencia del emprendimiento precisamente cuando éste recién nace y opera en el mercado.
  • El poder del cliente sobre la oferta de la organización es mayor en tanto más joven es el emprendimiento.

Ninguno de estos elementos puede gestionarse bien sin considerar al tiempo como un aliado.

Los resultados no pueden estar sujetos a grandes expectativas y el emprendedor no debe sacar conclusiones determinantes (positivas o negativas) de lo que pase en los primeros sucesos. Se trata, más bien, de consolidar y construir la estructura del proyecto considerando que cada resultado inicial es un ladrillo para la edificación planificada.

 

El emprendedor debe postergar cualquier tipo de retribución o decisión importante respecto a los resultados del emprendimiento tanto como le sea posible. El tiempo podrá variar de acuerdo al tipo de negocio o proyecto que se esté tratando, pero la postergación de retribuciones iniciales es imperativa.

 

Hay mayores probabilidades de que un emprendimiento que posterga retribuciones a socios y dueños por un buen tiempo termine siendo un proyecto más grande y exitoso que aquellos que son llevados a cabo con una mentalidad de corto plazo respecto a rendimientos.

Ningún emprendimiento es opción para llegar a la riqueza de la noche a la mañana o alternativa para sustituir ingresos. Esta asociación de ideas es uno de los errores más grandes que existen al respecto. Nadie puede tomar la decisión de emprender porque está “escapando” de otra realidad que no le agrada, eso lleva directamente a la construcción de expectativas sin fundamento y es pilar de la mentalidad de corto plazo.

Emprender es una forma de vida, no una manera de proyectar ingresos fáciles. Los emprendimientos no son una “fábrica de sueños”, son una invitación para que las personas trasciendan por medio de ideas y visiones, haciendo simultáneamente un aporte a la comunidad a la que pertenecen. La mentalidad a corto plazo es como si un granjero quisiera cosechar inmediatamente después de haber sembrado.

Y si el emprendimiento no funciona por algo que básicamente se visualizó mal, simplemente deben tomarse otras decisiones. La aceptación del tiempo como marco regulador de las cosas que tiene la vida no es un justificativo para sostener un emprendimiento fallido.

Nunca debe confundirse perseverancia con obstinación. La llamada a entender el factor tiempo y eludir la mentalidad de corto plazo es una alusión a los “90 minutos que dura el partido”, no es una forma de “extender” las cosas hasta que ellas sean como uno desea.

El emprendedor tiene muchas opciones para construir una perspectiva de largo plazo para el negocio o la actividad que está iniciando. Si los recursos de los que dispone no alcanzan para ello o le es indispensable tener ingresos personales a la brevedad, debe evaluar financiamientos a largo plazo o la incorporación de socios capitalistas. Puede igualmente vender la idea o el proyecto de forma total o parcial. Todas las medidas que acompañen la necesidad de sostener la perspectiva del emprendimiento en el largo plazo son positivas.

En realidad “los emprendimientos de largo plazo” son un emprendimiento en sí mismos, porque de hecho constituyen una inversión muy productiva y rentable.

Es difícil que un emprendimiento bien gestionado fracase si cuenta con el tiempo a su favor. Paso a paso se hacen viajes muy largos, día a día se construyen obras trascendentales.

Los emprendimientos que visualizan el largo plazo para su perfeccionamiento transforman el mundo y marcan la historia. Esto no sólo está demostrado con obras de la magnitud de las pirámides de Egipto, también por el trabajo de un Warren Buffet o de Walt Disney, por ejemplo.

Pocos aliados son más poderosos que el tiempo, pero por otra parte, pocos enemigos son más impiadosos.

 

Hay que decidir si hacer del tiempo un aliado o un enemigo.

 

Aceptar, entender y estudiar los misterios del tiempo es un trabajo que rinde como pocas cosas en la vida, mucho más aún en un contexto de mentalidad cortoplacista como el que caracteriza las sociedades modernas. Es en realidad un trabajo que define la competitividad del emprendedor como ninguna otra.

 

El arte de “contemporizar” respecto al propio tiempo, del que tanto provecho sacó Napoleón Bonaparte, es una manera muy efectiva de vencer adversidades y superar adversarios, es una manera, en definitiva, de ser un emprendedor genuino y no solo un apostador.

 

 

Fuente:https://www.emprendices.co/mentalidad-de-corto-plazo-el-mayor-enemigo-del-emprendimiento/amp/?utm_source=feedburner&utm_medium=twitter&utm_campaign=Feed

 


 

 

 

 

 

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